La Forma Visual de la Arquitectura


Sólidos y Huecos

Edificios en su contexto

Cierto rudimento de orden está siempre presente, y todo objeto está gobernado por su medio inmediato. Un edificio se yergue en un medio ambiental dependen del uno al otro.  Pero físicamente hablando el medio no tiene fin. Dada una estructura definida, la interacción entre el objeto y su contexto tiene efectos establecidos de forma objetiva. Esta estructura no sólo debe incluir las condiciones ofrecidas a la menta perceptora.

Suelo Limitado

Un objeto visual se extiende enfrente figura y el que está detrás, el suelo. El suelo es inducido por la figura a quedarse atrás y carece de límites incluso en relación con la figura, ya que continúa debajo de la figura sin ser interrumpida. Al carecer de límites, el suelo no tiene forma, sólo algunas prioridades espaciales.
El modo más simple de observar la figura y el suelo se adapta al modo que se concibe y percibe el espacio. El espacio existe como un recipiente vacío, no genera ninguna acción, existe claramente cuando hay un objeto en él.
El espacio vacío es reemplazado por la noción más sofisticada de objetos.

La acción recíproca de los espacios

Las situaciones más comunes y útiles son en donde están las áreas  con propiedades que les permiten ser percibidas como figura, aunque algunas son tan claramente dominantes  que se evita la ambigüedad.
Mientras el suelo carezca de forma y de fin, y lo hace desprovisto de su estructura, los contornos están controlados por figuras positivas. Las figuras dominantes se extienden dentro del espacio circundante. Los contornos deben estar equilibrados, porque en la mirada del observador recae el resultado de presión y contrapresión
El espacio establece límites para las formas dentro de él y evita que estos cuerpos crezcan o se encojan.  Los limites resultan no ser la inerte delimitación que aparenta ser cuando se les mira como propiedades de objetos.
Los espacios intermedios son a veces objetos visuales por derecho propio.
Aristóteles definió el espacio como aquello que está rodeado por la superficie de separación entre objetos  y las áreas. Él contempla el mundo físico como un continuo lleno, donde el objeto se limita con otro. Pero comparten estos límites en paz. Decía que las unidades adyacentes tienen un límite común, que se conectan físicamente pero no psicológicamente.  La diferencia es tan fuerte que la identidad de la forma no es reconocida perceptivamente.

La calle como figura

Los edificios rara vez están solos. La vista no sólo debe proporcionarle la información práctica requerida para la orientación espacial: debe tener cualidades expresivas que proporcionan la sensación de calle. La calle es de fácil acceso, dirección clara, algo más que un camino en la tierra. Es un conducto alargado creado por los edificios mismos, crea una visión ascendente al camino.
El hueco del cañón de la calle también algo que pronto describiré como cualidad principal de interiores. Es el reino  de la presencia ampliada del hombre y es por tanto percibido como figura.
Aun con esta autonomía de la calle, el edificio continua siendo formas positivas en el espacio. Sólo cuando la calle tiene la anchura correcta, puede establecerse como objeto visual con un campo vectorial propio que resiste activamente las fuerzas que nacen de los edificios en cualquiera de sus lados.

Cruces y Plazas

Cuando dos calles se cruzan en ángulos rectos, el área sobrepuesta es especialmente ambigua.
¿cuál es el carácter dinámico del espacio creado por un cruce? NO está vacío. Cada edificio de las esquinas genera un campo de fuerzas que avanza por el eje de simetría del edificio hacia el centro del cruce.
El carácter de figura de plaza el espacio abierto de un cruce. Anticipamos que el tamaño relativo es un factor.. Cuando el área es demasiado pequeña no tiene espacio suficiente para responder a la presión de los edificios generando un centro vectorial propio. Si es muy grande los campos dinámicos de los edificios no se extienden de manera suficiente hacia el centro.

Cruceros en las iglesias

Las distintas perspectivas a disposición del peatón o conductor permiten a éstas deducir la forma objetiva de cruz de la configuración, pero no contienen vista con imágenes objetivas-
El crucero establece también un habitación para el fiel en su camino hacia el altar. El fiel se acerca al crucero , y es detenido a la vista del transepto.
Estos edificios  eliminan  el sentido de vía lineal, para reemplazarlo con un lugar íntimo y cerrado.

Interior y exterior

Pueden entenderse de manera individual y relacionarse de forma intelectual. El trabajo de un arquitecto más característico es tratar de armonizar la relación de lo interior con lo exterior.
Se tiene que crear un lugar cómodo interiormente y exteriormente correctamente funcional y visualmente impresionante, invitador , disuasivo, informativo.  El plano de arquitecto, describe la acción humana. Este es su gran desafío como trabajador, buscar coherencia en dos partes del medio humano indivisible.  Lo que importa en una arquitectura  es que la concha externa del edificio y también, hasta un extremo más limitado, las superficies interiores de paredes y techos complazcan la mirada por su aspecto.

Concavidad y convexidad

Un interior revela su carácter típico con mayor claridad cuando sus paredes o techos son de forma cóncava, los límites huecos como volumen dominante,  mientras que la convexidad refuerza el carácter de la figura.
El volumen hueco se percibe como una ampliación del foco humano. Un límite cóncavo se rinde ante las fuerzas que él mismo genera.

Interiores interrelacionados

Un interior es un espacio cerrado y completo. Muchas veces estos espacios son aislados, independientes el uno del otro, representando así un mundo nuevo y extraño. Pero hay que saber que esos espacios, forman parte de un espacio aún más grande.

Observando desde ambos lados

El interior y exterior de un mismo objeto no es lo mismo, el hueco interno define el límite y el exterior la forma externa y no necesariamente son correspondientes.
El mejor ejemplo donde se expresa mucha belleza interior y exterior mente es en el jarro de cerámica.
La correspondencia entre ambos debe ser deseable y estética. Como conclusión se puede decir que la apreciación de un trabajo no depende o no se limita en la percepción. En arquitectura sólo cuando exterior e interior funcionan de forma integrada nos enfrentamos con una obra que contiene significado y puede ser entendido como un todo de manera emocional.

Cómo es y cómo se ve
Percibir un sólido

La percepción visual y la imaginación no están limitadas a la extensión de las imágenes ópticas en las que descansan. La experiencia visual no estpa típicamente limitada a un único aspecto del objeto.  Podemos cambiar nuestra posición de modo deliberado, para obtener una visión más amplia. A través de la visión la mente sintetiza una imagen de la forma objetiva tridimensional del edificio. Cuando el observador gira en torno a un objeto. Se recibe una secuencia ordenada de proyecciones que cambian gradualmente. La coherencia de esta secuencia facilita en gran manera la identificación del objeto.
Una obra de arquitectura es un objeto que nunca ha sido ni será visto en su integridad por nadie.  Lo fácil o difícil que resulte obtener esta imagen depende de los modelos usados por el estilo arquitectónico.
Para que un edifico posea independencia respecto a la deformación proyectiva debe tener formas objetivas y las relaciones entre ellas deben ser muy sencillas.
Podemos ver el mundo contemplando solo el cómo es (con un olvido de la deformación perspectiva)
La perspectiva debe entenderse como la expresión de la interacción entre él y a constelación arquitectónica, surgida al caminar alrededor de los edificios.
Es importante considerar el contexto o perspectiva en el que aparecerá el edificio

Modelos y tamaños

Se utilizan los modelos pequeños para poder concebir el diseño ya que de lo contrario no se tendría una visión integrada.
Se debe imaginar claramente el aspecto del edificio al verse desde la calle para así después poder hacer maquetas
Es importante la relación del tamaño real del edificio con el humano.

La extensión de las imágenes

El desplazamiento de la imagen provocado por el movimiento de la cabeza parece suficiente para inferir en la identidad persistente de la imagen percibida con simultaneidad.  El movimiento de cabeza es muy frecuente cuando se observan edificios.  Si movemos la cabeza al ver un edificio, lo hacemos para verlo como objeto estático. El diseño interior, donde está destinado a ser visto como conjuntos espaciales intemporales. La experiencia se hace secuencial (cuando se pasa por un pasillo.

Las partes del conjunto

El edificio es en si una experiencia en serie, la importancia de la imagen unificada captada como conjunto sinóptico. La imagen del observador del edificio se incorpore a un conjunto unificado cuando lo examina o analiza de abajo a arriba.
La composición de un conjunto a partir de porciones relativamente autónomas no es un privilegio exclusivo de la arquitectura.  Existe una diferencia esencial entre la manera en que un observador relaciona entre sí las partes de una pintura y la forma en que lo hace en un edificio. Cuando uno se acerca al edificio la disminución de distancia restringe concéntricamente la perspectiva. La secuencia de aspectos ya no obedece del todo al capricho del observador.
La sección áurea es considerada por los arquitectos del Renacimiento como una forma simbólica de perfección cósmica.

El edificio visible

Al evaluar las propiedades visuales de un edificio, uno se inclina a distinguir entre aquellas  que pertenecen al edificio y aquellas otras por las cuales el edificio parece reconocer y adaptarse al propietario de manera explícita.  El hombre tiene que observar para entender las funciones prácticas.
Un tejado plano esconde la cara superior de un edificio a cualquiera que lo esté mirando. Por tanto, la rígida línea del tejado de un edificio asi tiende a hacer que este parezca plano como una hoja de papel. Un edificio se encara al observador ortogonalmente sólo desde una gran distancia

Oblicuidad y profundidad

Una persona situada oblicuamente se ve a si misma desplazada respecto a  el encuadre espacial situada del lugar y no al lugar como encarado oblicuamente a ella.
Observando oblicuamente , un edificio es liberado de su carácter plano y queda visiblemente encajado en el entramado de las dimensiones espaciales. Excepto por os contornos exteriores cada uno de sus bordes es un cruce de planos que van en diferentes direcciones y que por tanto definen una de las esquinas del volumen del edificio.
Cuando un edificio es visto desde arriba, se presenta más bien como un todo. En este caso, el edificio parece pequeño, remoto e inaccesible, ya que ningún plano por el que se pueda caminar lo conecta con el visitante.

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